Bañarlo en casa cuesta una fracción de lo que cuesta llevarlo cada vez, y se nota en el pelo entre visita y visita. Lo que decide el resultado no es el shampoo: es la preparación.
Puede ser la tina, la ducha o una piscina inflable. Lo importante es tener todo a mano antes de mojar al perro: ir a buscar la toalla con el perro mojado arruina cualquier paciencia.
- Prepara el lugar: toalla, shampoo, cepillo, algodón para los oídos y un tapete antideslizante si es tina.
- Cepilla antes del baño: el pelo enredado se aprieta más con el agua.
- Mójalo con agua tibia y presión baja, desde las patas hacia arriba y el lomo.
- Enjabona en dos pasadas si está muy sucio, evitando los ojos; la cara se limpia con un paño húmedo.
- Enjuaga el doble de lo que parece necesario: el resto de shampoo es la causa más común de comezón.
- Seca con toalla y con secador tibio si el pelo es largo o doble, hasta la base.
En Manto Real el baño va con secado completo, limpieza de orejas y corte de uñas si hace falta. Y si tu perro es de doble capa o de pelo largo, la peluquería resuelve en una sesión el deslanado que en casa lleva días.