En la última parte de la preñez el baño se vuelve complicado y también útil: el pelo del vientre hay que despejarlo para que los cachorros lleguen y puedan mamar sin obstáculos.
Lo primero es la fecha: el baño se hace antes de la última semana y con el visto bueno del veterinario. En el final de la gestación cualquier manejo es más riesgoso, y el chiste de bañarla «para que esté limpia» no vale el riesgo.
- Cepilla a diario: la perra suelta más pelo y ya no se lame el vientre con facilidad.
- Prepara un lugar seguro: superficie antideslizante, agua tibia, nada de corrientes de aire.
- Baña con agua tibia y sin apuro, sosteniendo el vientre con una mano.
- Seca muy bien, sobre todo la zona del vientre: la humedad puede irritar la piel.
- Recorta el pelo de las mamas y de la zona genital con tijera de punta redonda, para facilitar la lactancia.
- Nada de baños ni manejo en la última semana: se pospone para después del parto.
Después del parto también conviene esperar: hay que dejar que la perra y los cachorros se acomoden. Cuando retomes el aseo, el baño vuelve a ser normal, con el pelo del vientre despejado.