Las orejas caídas juntan humedad y cera, y son el lugar donde más se pasa por alto una otitis que ya empezó. La limpieza es de rutina y toma minutos: lo que no corresponde es meter nada dentro del conducto.
No todas las razas necesitan lo mismo: un perro de orejas erguidas ventila solo, uno de orejas caídas (Cocker, Basset, Caniche) acumula cera y humedad. La revisión se hace en el mismo momento del cepillado, aunque la limpieza profunda sea cada dos o tres semanas.
- Trabaja con buena luz y el perro quieto, de preferencia sobre una mesa o el suelo, no en brazos.
- Mira primero: si hay olor fuerte, enrojecimiento o mucha cera oscura, esto es del veterinario, no de la limpieza.
- Usa un limpiador ótico y empapa la parte externa del conducto; masajea la base de la oreja unos segundos para que se suelte lo de adentro.
- Deja que el perro se sacuda: eso saca lo que quedó flojo.
- Pasa un algodón o gasa por las zonas que ves, sin introducir el dedo ni cotonitos dentro del conducto.
- Seca bien: la humedad que queda es lo que alimenta la infección.
Si el perro llora al tocarle la oreja, la sacude de un solo lado o tiene la cabeza inclinada, eso ya no es limpieza: es consulta. En Manto Real revisamos las orejas en cada baño y te decimos si conviene que lo vea un veterinario antes de seguir.