Si tu perro desaparece cuando ve la toalla, el problema no es el baño: es cómo se siente dos minutos antes de que aparezca el agua. Eso se trabaja, y se empieza mucho antes del día del baño.
El perro aprende rápido: el shampoo, la toalla, el ruido del agua y el piso del baño son avisos. Cuando ya huye o gruñe, no queda otra que desarmar la asociación con calma y por pasos.
- Deja los elementos a la vista varios días antes, sin usarlos: que dejen de ser una amenaza.
- Acostúmbralo a la zona del baño y al secador en seco, con premios y sin agua.
- Gasta energía antes: un perro cansado tolera mucho mejor.
- Usa agua tibia y presión baja, empezando por las patas; nunca directo a la cabeza.
- Cierra el baño con algo que le guste: un premio justo al terminar.
Si el perro tiene el pelo muy enredado o es grande, forzar el baño en casa puede terminar mal para los dos. En la peluquería se trabaja con manejo y sin apuro.